jueves, 1 de noviembre de 2018

OCHÚN, 2 ORACIONES Y UN BAÑO PARA CONSEGUIR AMOR Y FORTUNA


Ochún es la Diosa de las aguas dulces,
de la belleza, de las riquezas y del amor.
 
Se solapa con la Virgen de la Caridad del Cobre.


ORACIÓN A OCHÚN PARA PEDIRLE
DONES, BELLEZA Y UN AMOR VERDADERO
 
Bella, dulce y hermosa
Ochún, eres más dulce que  la miel:

Dorada es tu estela de luz 
que refleja el oro que te pertenece,
te da poder y acrecienta tu belleza.

Tu pureza cristalina,
te llega de las aguas dulces
de la que eres reina y Orishá.
Ante ti me presento,
y a tu poder recurro
para solicitarte con humildad
que no permitas que neblina alguna
enturbie mi deseo mas profundo
que es conseguir el amor verdadero,
seguro, eterno y duradero,
y a ti te lo pido,
con la seguridad de que me escuchas
y de que obtendré la ayuda de tus encantos.

Estás presente en las cascadas,
ríos, manantiales, lagos,
en todas las dulces aguas
que de por sí ya son sagradas,
porque sacian y calman nuestra sed,
y con ellas te pido que se apaguen
los malos sentimientos si yo sufriere,
no permitas que quede atrapado en el desamor,
si no soy correspondido.
 
No verteré lágrima alguna por aquella o aquel
que en amor no me correspondiere,
no penaré por ninguna o ninguno
que con mentiras me faltaren,
nada obtendrán de mi con violencia,
pues la desprecio profundamente,
porque tu no permitirás que frialdad,
envidia o celos me traicionaren.

 
Quiero ser como tú, Madre,
encantadora de dulce belleza,

protectora, suave y coqueta
femenina y seductora,
sabes darlo todo y todo lo recibes.

¡Ay, madre Ochún!
dame tu aché y tus encantos,
dame tu fuerza misteriosa,
haz en mi la transformación

que me convierta en el néctar mas sublime,
que yo sabré respetarte y venerarte.

Yo se que está en la miel tu secreto,
que sabré utilizar para endulzar y conquistar.

ORACIÓN A OCHÚN
PARA PEDIR ORO, RIQUEZAS, PROSPERIDAD

Alabo al Espíritu del Misterio,
espíritu que me purifica por dentro.
 
Alabo al Espíritu del Río,
Espíritu que me purifica por dentro.
 
Alabo al espíritu de la seducción,
espíritu que me purifica por dentro.

Es a la Madre del espejo,
a la Madre del baile,
a la Madre de la abundancia,
a la que le cantamos sus alabanzas.

Exista siempre Madre.
Permanezca siempre en nuestra tradición.

Respeto a Ochún, jefa de los buitres,
guardiana del carácter de la mujer,
testigo del éxtasis de una persona renació.

La mujer y reina más poderosa
puede quemar de amor a una persona,
Ochún no permite que la maldad del mundo
 baile en mi cabeza.

Nos cuida sin cobrar, nos da la curación,
le da agua dulce al niño. Ella es la riqueza.
Le habla dulcemente a la multitud.
Ha comprado todos los secretos del cobre.

Aquí viene bailando y hace tintinear sus pulseras
como el arroyo del bosque.
 
Está bailando con las riquezas
de las profundidades de debajo del agua.
Mi madre ha hundido algo fuera, en la arena,
es una parte de su oro, para que yo lo encuentre,
la mujer coronada es muy elegante
en su forma de manejar el dinero.

Osún, dueña de la riqueza de las profundidades,
dueña de las innumerables plumas del loro,
la llamarada del latón está presente
en el fuego de sus ojos.

El agua que murmura sobre las piedras
es el Espíritu del Río que baila
con sus joyas de oro y de latón
haciendo tintinear sus anillos,
compartiendo conmigo su riqueza
y otorgándome el bienestar y la prosperidad.

BAÑO DE  OCHÚN PARA ENAMORAR

Vas a necesitar:

5 Flores amarillas.
Colonia Pompeya.
Miel de Abeja.
Canela en palitos.
1 Jugo de naranja.
Esencia para mí.
Esencia de Llamadera.
Unas gotas de tu perfume.
 
- Las flores amarillas se ponen dentro de un recipiente al sol al medio día, un día viernes con el jugo de naranja y agua. Y en un recipiente o frasco se preparan la colonia, las esencias y las gotas de perfume con la canela y la miel.

- Los viernes cuando se vayan a dar los baños, se le agrega este preparado de flores, al retirarlas del sol. Guarda un poco de este preparado para frotarte las manos a diario.

 
- Poner de ofrenda a Ochún, una naranja bañada en miel y espolvoreada con canela.

¿QUIÉN ES OCHÚN?

 
Oshun es una poderosa Orisha que está en el grupo de los Oshas de cabecera.
 
Representa la intensidad de los sentimientos y la espiritualidad, la sensualidad humana y lo relativo a ella, la delicadeza, la finura, el amor y la feminidad.
 
Es protectora de las gestantes y las parturientas; se representa como una mujer bella, alegre, sonriente pero interiormente es severa, sufrida y triste. Ella representa el rigor religioso y simboliza el castigo implacable.
 
Es la única que llega a donde está Olofin para implorar por los seres de la tierra. En la naturaleza está simbolizada por los ríos y todas las aguas dulces. Está relacionada con las joyas, los adornos corporales y el dinero.

Es la diosa del río que lleva su nombre en Nigeria. Se dice que vivió en una cueva que aun existe en Ijesa, Nigeria, al norte hacia el rio Nilo. En el sincretismo se le compara con la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Su número es el 5 y sus múltiplos. Su color es el amarillo en todas sus tonalidades.
 
Se saluda ¡Yalodde Yeyé Kari! ¡Yiyeo! ¡Omoriyeyeo!
 
Sus collares o Elekes más tradicionales se confeccionan intercalando cuentas amarillas y doradas o 5 cuentas amarillas, 1 ámbar, 5 doradas.

Resulta irónico que en 1915 los mambises, veteranos de la guerra de independencia, pidieran al Papa Benedicto XV que la Virgen de la Caridad del Cobre fuese proclamada Patrona de Cuba; para buena parte de afrodescendientes ésta estaba personificada por Oshún, orisha femenina muy sexualizada, acuátiva y vinculada al color amarillo y cobrizo.

Éste es un panteón sencillo en su complejidad: El Orisha habita físicamente en las piedras, no es en sí la piedra, si no que en ellas está su conexión, cómo si de ellas emanara una vibración que lo vinculara. También dos elementos son claves en la litúrgia, una es la ofrenda que da el oficiante al Orisha, el Ebbó, y posteriormente está el don o gracia que el Orisha da al creyente, el Ashé.

Cuando el oficiante entra en conexión con el Orisha se puede considerar que tiene un gran poder, pudiendo influir en los creyentes, dando ordenes y consejos; de ahí lo extraordinario de ello. Es también ésta la fuerza de ordenación para el creyente, es la fuerza del código ético y conductual, también una mala influencia que sirve de excusa o catarsis en la “tavola rasa” que supone la personalidad humana. El libre albedrío es temporalmente abolido por la decisión de la posesión. En estas ceremonias los dioses se manifiestan ante los creyentes, desde dentro y desde fuera; a veces provocan miedo y terror, en otras ocasiones una gran admiración. Todos los rituales santeros de éxtasis son manifestaciones de dioses, personificaciones de la esencia poseyendo a seres humanos, donándoles sus presuntos poderes, entrando en comunión con él, “montándolos”.

En el tambor Yoruba tampoco resulta casual y sí causal, que el palo sagrado, la baqueta, esté decorada con los atributos del dios Changó del que Ochún es su segunda esposa.

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