lunes, 3 de septiembre de 2018

A LA MADRE TIERRA FÉRTIL, ORACIÓN

 
Ven a nosotros, Madre Tierra húmeda,
rociada de lluvia e iluminada por el sol, 
Madre Tierra fértil y generadora de vida.
 
Ven a nosotros y descansa.

Has trabajado mucho y duro

para que nosotros, tus hijos,
podamos sobrevivir,
ven ahora y relájate,
pues bien te has ganado el descanso.

Come y bebe hasta saciarte,
canta, baila y se feliz,
porque lo has hecho bien,
tu fecundidad ha sido admirable
y nos has dado abundantes frutos,
hay suficiente alimento para todos,
nos nutres con generosidad
y estamos satisfechos.

Es poco lo que tus hijos hacemos por ti,
sabemos que tenemos que corregir
todos los errores que tú,
como Madre amorosa y complaciente
hasta ahora nos has consentido,
y que han provocado tu agotamiento.
 
Lo haremos Madre, ten paciencia,
sabes que somos como niños
que solo aprendemos de nuestros errores,
pero ha llegado el momento
de que reaccionemos a tu amor
y de que te ayudemos y proporcionemos
satisfacciones, alegría y descanso.

Solo alanzas podemos dedicarte
porque tu eres la esencia de la realización,
del amor, de la abundancia y la prosperidad.


Eres el amante ser hermoso que nos nutre,
tu eres la grandeza y la plenitud,
sin ti, no hay vida,
y nunca podemos olvidar
que somos parte de tu sagrado cuerpo
y debemos trabajar para preservarlo
en todas sus divinas formas,
porque todo ser viviente es sagrado
y cuenta con tu divina protección.

 
Todos te saludamos Madre  Tierra,
todos te agradecemos, vergel de vida,
todos te nutriremos algún día, fertilidad divina,
porque tu nos has dado la vida
y a ti hemos de volver a descansar en paz.
 
Mientras tanto, que el cielo te colme
de agua fresca y cristalina,
la misma que corre por tus venas,
que te fecunde cada día junto con el sol
para que sigas fructificando
en armonía, paz y bienestar.
 
¡Que todos saluden y reverencien
a la Gran Madre nutridora y nutritiva!


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