MARIA DESATA NUDOS, ORACIÓN PARA LIBERARNOS DE LOS NUDOS QUE NOS PROCURAN NUESTROS ENEMIGOS CON ENVIDIAS, MALAS LENGUAS Y MALOS OJOS


Desde la iglesia primitiva, la Virgen María ha sido considerada como la "deshacedora de nudos".

Eva, en el Paraíso Terrenal ató el primer nudo por su desobediencia y la Virgen María lo desató al someterse a la voluntad de Dios Padre.

La Virgen María desatará todos los nudos que encontremos en nuestra vida si se lo pedimos con fe y amor de hijos suyos.

ORACIÓN

Virgen María Desata Nudos,
Virgen de la Paz,
desarma los nudos de mis enemigos,
y de los que no me quieren bien,
para que nadie pueda dañarme.


Líbrame de los malos ojos
y de las malas lenguas,
de los pensamientos dañinos
de las envidias y la mala fe,
de los falsos testimonios y difamaciones,
del odio y la violencia que dirijan hacia mi.

Abre sus corazones a la amistad
y al perdón, si en algún momento los ofendí,
para que compartamos juntos
el amor a Dios Padre, Jesús
y al Santo Espíritu.

Protégeme ante cualquier peligro,
cúbreme con tu manto
y desata los nudos para que
si tienen ojos no me vean,
y quede yo a salvo
de persecuciones y violencias.

Madre María desatadora de nudos,
aleja de mi camino a todo el que
contra mi persona quiera atentar.

Te ruego escuches mi petición.

Amen.

Rezar tres Avemarías.

Vivimos en tiempos difíciles donde los problemas, los nudos, las tentaciones, la falta de paz y los males están a nuestro alrededor. Como un león rugiente, tu adversario, el diablo, merodea alrededor, buscando a alguien a quien devorar. (I Pedro 5,8)

Por esa razón, María, que deshace los nudos, que fue escogida por Dios para aplastar el mal con sus pies, viene a revelarnos a Sí misma.
 
Ella viene a proveer empleos, buena salud, a reconciliar a las familias, porque quiere deshacer los nudos de nuestros pecados que dominan nuestras vidas, para que, como hijos del Rey, podamos recibir las promesas reservadas para nosotros desde la eternidad. Ella viene con promesas de victoria, paz, bendiciones y reconciliación.


Entonces, libres de nuestros nudos, llenos de felicidad, podemos ser un testimonio del Poder Divino en este mundo, como piezas del corazón de Dios o pequeñas botellas de perfume que exhala misericordia y amor a nuestro prójimo.

Madre del Sol Naciente, Inmaculada, nuestra Defensora, Auxiliadora en momentos de aflicción, Madre de Dios y hecha por Él nuestra Madre, así es como se presenta a María, Deshacedora de nudos. Por encima de todo, Ella viene como la Reina de la Misericordia, la que sabe todo acerca de nosotros, que tiene compasión por nosotros y se apresura a rescatarnos, orando por cada uno de nosotros a su amado Jesús.

 

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