hombre bueno y piadoso,
ejemplo de bondad, caridad y misericordia,
vida ejemplar, maestro y mentor
de los que sentían la llamada de Dios.
Tengo la absoluta seguridad
de que tu llegada al cielo
fue celebrada por los ángeles de Nuestro Señor,
pues un alma pura como la tuya
merecía tal honor y recibimiento.











