Su nombre es de origen español, y vendría a significar «pequeño acorazado». Es un animal de madriguera que, como su nombre indica, tiene todo el cuerpo acorazado con una serie de placas óseas superpuestas cubiertas de púas, siendo su parte inferior la más vulnerable y, por tanto, la que suele mantener oculta.
Esto vendría a indicar que tanto el armadillo como las personas que lo tienen como tótem pueden ser muy vulnerables cuando exponen su parte inferior, es decir, su funcionamiento interno; e indicaría también que el armadillo no solo puede enseñarte a protegerte, sino también a distinguir cuándo es sensato y cuándo no bajar las defensas.











