Muchas de estas preguntas nos podrían remitir a personas histéricas a gente depresiva o angustiada, pero no hay que ir tan lejos para experimentar la sensación de que las cosas no están sucediendo de una manera natural.
Si uno comete errores es lógico que las cosas no le vayan bien. Si uno hace el mal a los demás es lógico que tarde o temprano se encuentre con la reacción de los afectados. Si uno defrauda y engaña, es lógico que tarde o temprano se encuentre con la horma de su zapato. Y hasta es posible que uno sea ingenuo y poco previsor y que los problemas le pillen un poco o bastante desprevenido.
Pero a veces las cosas empiezan a salir mal sin motivo aparente. Si una persona que lleva una vida normal de pronto se encuentra que todas las puertas se le van cerrando, ahí hay algo más que simple mala racha o temporal mala suerte.
Por supuesto todos tenernos problemas y que las desgracias nunca vienen solas, y también es cierto que el camino de la vida es sinuoso y a veces podemos estar arriba de la misma manera que en otras ocasiones estamos abajo. Pero cuando todo nos sale mal, cuando todo se pone en nuestra contra, como en las películas melodramáticas de los años 40, hay algo más que una simple etapa de desgracias encadenadas. Y no hablo de los atentados, de las catástrofes naturales, de las guerras, del hambruna secular de algunos pueblos ni de los accidentes o enfermedades más o menos fatales a los que todos estamos expuestos por el simple hecho de estar vivos.











