Fue la grandeza de tu espíritu,
glorioso san Dimas,
la que en un momento de arrepentimiento
te ha hecho merecedor de la Gloria de Dios.
Cuando muchos dudaban de la Divinidad
de Jesucristo Nuestro Señor,
mostraste tu más puro arrepentimiento
y de esa manera Nuestro Señor
consideró darte un lugar en el paraíso celestial.
glorioso san Dimas,
la que en un momento de arrepentimiento
te ha hecho merecedor de la Gloria de Dios.
Cuando muchos dudaban de la Divinidad
de Jesucristo Nuestro Señor,
mostraste tu más puro arrepentimiento
y de esa manera Nuestro Señor
consideró darte un lugar en el paraíso celestial.











