¡Oh Buen Jesús! Precioso Pastor
que siempre está vigilante de sus ovejas,
mirando que a ninguna nos falte de nada,
protegiendo y defendiendo tu rebaño,
cuidando de nuestros cuerpos y de nuestras almas.
Cubre hoy, un día más, mis necesidades
condúceme a verdes prados que me sustenten,
y a ríos caudalosos que sacien mi sed,
tanto de mi cuerpo como de mi alma.











