JESÚS EL BUEN PASTOR, ORACIÓN PARA PROGRESO DE NEGOCIOS Y VENTAS


¡Oh Buen Jesús! Precioso Pastor
que siempre está vigilante de sus ovejas,
mirando que a ninguna nos falte de nada,
protegiendo y defendiendo tu rebaño,
cuidando de nuestros cuerpos y de nuestras almas.

Cubre hoy, un día más, mis necesidades
condúceme a verdes prados que me sustenten,
y a ríos caudalosos que sacien mi sed,
tanto de mi cuerpo como de mi alma.



Buen Jesús, santo maestro que colmas mis ansias,
mis necesidades, mis deseos mas ocultos,
hoy te pido que abras mis caminos,
para que cada vez que emprenda un proyecto,
las puertas se abran a mis deseos,
que no encuentre obstáculos,

que los enemigos huyan de mi,
que encuentre felices resoluciones.

Mi querido amigo, bendito compañero,
Dios humano y resucitado,
que abriste las puertas a las redención
de toda la raza humana,
vela hoy por mi, que tanto lo necesito,
pues con tu ayuda, nada ha de fallar
en este nuevo propósito de mi vida.

Solamente con que pienses en mi nombre
los caminos han de abrirse
para que yo pueda conseguir mis metas,
para que mi negocio, mis ventas, sean fructíferas,
y de esta manera conseguir los bienes necesarios
para que los míos y yo, salgamos adelante,
para obtener la prosperidad, el progreso,
y bendigamos por siempre tu santo nombre.

Porque Tu eres el Buen Pastor,
el dueño de nuestros cuerpos y nuestras almas,
a ti, todo bien debemos agradecer,
y alabarte por los siglos de los siglos.

Amén.


Se nos propone Jesucristo a sí mismo por buen Pastor de nuestras almas y a su Madre María Santísima por compañera, y coadjutora para cuidar de su rebaño.
 
Considera lo primero, que siendo todo el género humano como una inmensa grey criada, y formada por Dios para ostentar sus infinitas perfecciones y comunicar fuera de si su bondad sin término, y poblar con los predestinados los vacíos que dejó en el cielo la rebelión de Lucifer, y sus secuaces, a ningún otro debía encomendarse este rebaño sino a un Pastor bueno e impecable por esencia, que saliendo del seno del Eterno Padre como un rayo resplandeciente de su eterna luz, y engendrado de su propia sustancia desde la eternidad, tuviese la misma naturaleza, las mismas perfecciones, y por consiguiente iguales sentimientos con el Padre, y el Espíritu Santo, de amor, de ternura y de amabilidad para con los hombres.
 
Tal es Jesucristo, Redentor nuestro, que apareciendo en tiempo entre ellos con benignidad, y humanidad, en manifestación de su bondad pastoral se despoja de los títulos imponentes de León de Judá, Hijo del Dios Altísimo, Rey de los Reyes, Juez de vivos y muertos, constituido por el Padre con potestad para juzgar a los Angeles, con los cuales infundiría temor y espanto en nuestro ánimo, y no nos permitirían levantar nuestros ojos para mirarlo, sino llenos de asombro y de terror. Y en su lugar toma el nombre y oficio de buen Pastor, para darnos a entender, que sin degradar la sublime y gloriosa dignidad de su naturaleza Divina, solo pretendía que sus criaturas conociesen el amor y la caridad perpetua con que las amó siempre, y las atrajo a sí mismo compadecido de ellas.




Pero como las obras de este Dios son infinitas en su perfección, así como no juzgó oportuno el que Adán estuviese solo en el Paraíso, y por esto se le dio una compañera semejante a él, del mismo modo y aun con mucha mas razón, y con un éxito mucho mas feliz, quiso el buen Pastor tener cerca de sí una Zagala tierna, fiel, y amorosa, que le ayudase en su ministerio pastoral, colaborando de todas las fatigas, sudores, y trabajos, que habían de costarle el apacentar el rebaño a él confiado, por comisión del Eterno Padre, así como participaría también de la gloria de su Hijo, cuando uniendo sus padecimientos con los sacrificios del buen Pastor, se remediase la ruina del género humano ocasionada por el engaño de la serpiente astuta: por esto se dice justamente, que el Señor estuvo con María, y ella estuvo con él en la obra de nuestra redención, siendo compañera en sus trabajos y Madre de misericordia, y ayudó al Padre de las misericordias en la obra de nuestra salud.

Sí, feliz podemos llamar al instante en que fue culpable nuestro primer padre, ya que sin suceder esta desgracia, no recogeríamos los frutos abundantes de la caridad de Jesús buen Pastor, y de María buena Pastora, no nos veríamos elevados a la dignidad de ser sus ovejas cubiertas con las mismas pieles de la humana naturaleza, y en fin, no tendríamos un Pastor Dios Redentor, y una Divina Pastora cooredentora nuestra.

 
¡Oh, amables Pastor y Pastora! vuestros nombres son ensalzados con nuestro mismo abatimiento! vuestros dones se hacen mas estimables cuanto son mas gratuitos! ¡Ah , qué desgracia! si siendo yo de vuestro rebaño, me hago oveja ingrata e infiel a tanta misericordia!
 
¿Qué haré yo para no incurrir en tal ingratitud?
 
Yo, mientras viva en el mundo, marcharé constantemente por las sendas mismas, que me deja marcadas vuestra ardiente caridad: yo no cesaré de regar mi rostro con mis lágrimas , en testimonio de mi reconocimiento y fiel correspondencia.

Dios dio a su Hijo la sangre que como buen Pastor ofreció por sus ovejas, y borró con ella el sello de maldición con que todos estábamos marcados: nos abrió el redil eterno de la gloria, y cerró las puertas del abismo, despojándolo también de las víctimas, que allí esperaban con ansia, el parto de esta Divina Pastora.
 
Por ultimo, vela tan sin descanso por nuestro bien, que no permite padezcan sus ovejas la menor necesidad o indigencia, sin que al notarla, no eleve sus ruegos al Omnipotente para socorrernos. 
 
¡Oh Santísima Inmaculada, y caritativa Pastora de mi alma! ¿a quién mejor que a ti pertenece él nombre y título de Pastora? Si el buen Pastor se llama tal, porque da su alma por sus ovejas, tú nos distes para nuestro remedio cosa infinitamente mas preciosa que tú alma, cual fue, y es, este Pastor Divino.
 
 
 

 

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