BENDICIÓN FINANCIERA PARA AVANCE ECONÓMICO


Padre Nuestro, Señor en el Cielo y en la Tierra
me presento hoy ante ti en el nombre de Jesús:

Te suplico que el Espíritu Santo
esté presente y que me ilumine en toda conversación
a cerca de mi futuro financiero.
 
Gracias por haberme permitido haber llegado
a este punto de mi vida, en el que me encuentro,
siento tu presencia que me conforta,
y tu omnipotencia de la que espero bendiciones,
paz, alegría y prosperidad.


Tu comenzaste la buena obra en mi
y día a día la perfeccionarás hasta el día final,
haciendo de este tu siervo, que sea un hombre de bien,
libre de todo mal y de preocupaciones,
dándome aliento, salud, amor, felicidad,
y cubriéndome de bendiciones financieras
para que todo pueda darse
con la seguridad de no tener carencias.

Jesús es mi único Dios y Señor
mi Sumo Sacerdote hecho hombre,
y a Él decido llevarle los primeros frutos
de los ingresos conseguidos con mi esfuerzo,
con el sudor de mi frente,
y adorarte a ti en El, Señor mi Dios,
junto con el Espíritu Santo,
tres personas distintas que conforman
un solo Dios verdadero.

Padre, tu eres Señor de nuestro patrimonio,
únicamente tu declaras la pobreza o la abundancia,
tu mejoras mis condiciones de vida
o las rebajas hasta la miseria,
según mis obras, tu decides.

Perdóname Señor si en algo te he ofendido,
y dame una nueva oportunidad, ahora,
para comenzar de nuevo con tu bendición,
sabiendo que tu gracia derramas en mi,
y esta hará que todo proyecto que emprenda
alcanzará el éxito y la prosperidad.

Confieso tu Palabra sobre mi vida,
y sobre mis finanzas y proyectos económicos,
y al hacerlo, declaro que tu Palabra
no volverá a ti vacía,
sino que hará lo que tu deseas
y cumplirá con tus propósitos.

Bendíceme por lo tanto, en el nombre de Jesús
que se que me suplirá de todo lo que me falta
conforme a tus riquezas en la gloria.

Al dar mis diezmos y ofrendas
para el avance de tu causa,
reconozco que tu eres el único Señor
sobre mis finanzas, negocios e inversiones.

Padre, con la autoridad de tu Palabra
declaro que se, que recibiré de Ti
abundantes y profundas bendiciones
porque se, que con la medida que mida a otros,
yo mismo seré medido.

En tu Palabra esta escrito que aquel
que siembre pocas semillas obtendrá poca cosecha
pero el que siembra mucho, mucho cosechara.

Señor, recuérdamelo siempre,
que yo me propongo recordar por siempre
que eres Tu el que nos da el poder
para obtener las riquezas, el bienestar
y la prosperidad y que esto lo haces
para cumplir la promesa hecha
a nuestros antiguos antepasados.


No pensaré jamás que por mi poder y fuerza
obtuve estas bendiciones y estas riquezas.

Padre, no tan solo te doy mis diezmos y ofrendas,
también los daré a los que a mi alrededor
sufren carencias y tienen necesidades.

Tu Palabra dice que cuando ayudo al pobre
a Dios le doy, y tu pagas admirables intereses
sobre cada obra de bien que presto
a mis hermanos y semejantes.

Te reconozco como el que me da Todo,
para recibir el beneficio que otorgas a los pobres.

Gracias, Padre, porque cuando me bendices
y nosotros bendecimos a los demás,
ellos te alabaran y darán gracias,
y bendecirán a otros,
y el circulo de tu amor y de tu bendición
continuara hasta la eternidad.

Bendice Señor, las finanzas económicas

de este tu siervo, que en ti espera
con toda su fe.

Amén.

Rezar el Credo y Gloria.




0 comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares

Entrada destacada

DICCIONARIO DE SANTERÍA

Abikú: Un espíritu dañino que posesiona a un niño pequeño y lo enferma hasta que muere.   Acuelle: Bendición.   Afoché: Un polvo...