ORACIÓN A LA MADRE PAULA PARA PROTEGER A LOS HIJOS Y MANTENER UNIDA LA FAMILIA

 
ORACIÓN
 
Santísima Madre Paula, protectora familiar,
que siempre abogaste por la importancia
de mantenernos unidos en la institución
del sagrado sacramento del matrimonio
y dar prioridad a la educación de nuestros hijos,
para que comprendieran desde niños
los fundamentales valores que suponen
el amor y la armonía familiar.
 
Recurro hoy a ti, santa mía,
para solicitar tu poderosa protección
para nosotros, familia devota:
para mi esposo (a), mis hijos, padres,
y demás miembros que componen la mía.

 
Te pido que nos mantengas unidos
en toda adversidad y enfermedad,
y también en los momentos de celebración,
cuando Dios nos otorga sus bendiciones.
 
Te pido también por la educación,
bienestar, futuro de nuestros hijos,
que los mantengas a salvo de vicios,
malas compañías y rebeldías
haciéndoles comprender el gran amor
y la dedicación profunda que nosotros,
sus padres dedicamos hacia ellos,
tratando de elegir siempre la mejor opción
para su bienestar actual y su futuro.
 
Para nosotros, padres y educadores,
Gloriosa Madre Paula, te pedimos
que nos ilumines y favorezcas
con los dones de la comprensión,
la perseverancia y la tolerancia,
pero también para saber mantener en su momento
la firmeza y la disciplina necesaria
para poder llevar a buen puerto
la labor educativa que les debemos
para que puedan obtener un futuro prometedor,
siendo hombres y mujeres de bien.
 
Obtennos, Madre santa,
el amor y la iluminación necesaria
para que no fallemos en nuestra obligación,
y mantenernos unidos en el amor de Dios
de quien tantos bienes obtenemos diariamente,
procúranos que el sustento diario
no falte nunca en nuestras mesas
y que la salud y la fortaleza
esté siempre presentes en nuestras vidas.
 
Tu puedes hacerlo por el gran favor
que Dios presta a tu mediación
por las ejemplares labores que realizaste en vida
y que sigues dispensando ahora desde el cielo.
 
Amén.

LAS ESCOLAPIAS

La educación de la mujer, fuera del ámbito doméstico, era muy deficiente a mediados del siglo XIX. Se carecía de colegios capaces de darle una formación completa que, además de instruirla en los conocimientos morales y espirituales, la preparara para enfrentarse a la vida práctica y la desarrollara intelectualmente.

 
La Madre Paula Montalt de S. J. de Calasanz, tuvo una gran visión a este respecto, la cual se expresa claramente en las siguientes palabras: "Salvar a las familias enseñando a las niñas".
 
En esta frase está contenida toda una filosofía de la educación, ya que, formando debidamente a la mujer desde su más tierna infancia, la institución familiar goza de seguridad, porque las niñas serán un día las cabezas del hogar, educarán a sus hijos y formarán hombres.
 
La Madre Paula nació en Arenys de Mar, en la Provincia española de Barcelona. Cuando tenía casi treinta años de edad, sólo había en su pueblo dos escuelas para niños, con un total de doscientos veintiocho alumnos. Pero no existía una sola escuela para niñas.
 
Al cabo de toda una vida dedicada a fundar escuelas para párvulas, los institutos femeninos se multiplicaron, y gran cantidad de mujeres tuvieron acceso a una formación intelectual, y a la afirmación de sus principios morales.
 
Millares de niñas y jóvenes, futuras jefas de hogares, obtuvieron una sólida preparación en esos institutos, y salieron de ellos dispuestas a cumplir lo que la fundadora anhelaba desde el fondo de su corazón: salvar la familia.
 
Se cuenta que, después de ver con cuánto denuedo y tenacidad iba la Madre estableciendo más y más institutos por la región de Cataluña, su consejero espiritual, el Padre Agustín, comentó: "La Madre Paula sería capaz de ir a fundar colegios en el mismo Purgatorio."
 
La obra de esta ejemplar educadora estaba inspirada, en gran medida, por la de San José de Calasanz, realizada a través de los célebres Escolapios. Realmente, los institutos de la Madre Montalt vienen a ser la rama femenina de la Orden de Calasanz.


 

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