MURCIÉLAGO, TÓTEMS DE ANIMALES MEDICINA


El murciélago es uno de los mamíferos más incomprendidos, debido a la imagen siniestra que se ha dado de él en el cine y la televisión; y todo ello a pesar de jugar un importante papel en la naturaleza y como símbolo de las tradiciones totémicas. Pero, aunque la cultura popular moderna sitúa al murciélago, con sus alas de dragón, entre las cohortes infernales, en la antigüedad fue un poderoso símbolo.



En Babilonia se creía que los murciélagos eran las almas de los muertos, en tanto que en China eran símbolo de la felicidad y larga vida. Para los antiguos mayas, eran símbolo de la iniciación y el renacimiento, mientras que para los pueblos medievales eran dragones en miniatura.
 
Las antiguas tradiciones mesoamericanas nos legaron un libro sagrado sobre el proceso de la iniciación, el Popol Vuh, en el que los murciélagos cumplían también un importante papel. Fue descubierto por fray Francisco Ximénez y, en su segundo libro, el Popol Vuh narra la historia de dos hermanos que tenían que superar siete pruebas.
 
En la séptima prueba, los hermanos tenían que entrar en la casa de los murciélagos, un laberinto habitado por enormes murciélagos y gobernado por su dios, Camazotz.
 
Camazotz era un ser híbrido, con cuerpo de hombre, pero con la cabeza y las alas de un murciélago y portaba una gran espada, con la cual decapitaba a los imprudentes que se aventuraban a entrar en el laberinto.
 
La potente imaginería simbólica de este relato nos habla del proceso de transición —mitad humano, mitad murciélago (animal)—, y nos advierte ante la posibilidad de perder las propias facultades cuando se afrontan los cambios de manera imprudente. Apunta también a la promesa del renacimiento tras el tránsito por la oscuridad.
 
Los escritores Jamie Sams y David Carson dicen que el murciélago simboliza la tradicional muerte del chamán, en la que el viejo yo se desmorona merced a las experiencias extremas vividas durante unas durísimas pruebas. Es decir, simboliza el enfrentamiento a nuestros miedos más profundos, el hecho de que ha llegado el momento de morir a algún aspecto de nuestra vida que ya no cumple ninguna función.

Casi todo el mundo teme a las transiciones en la vida y se aferra a la actitud de «más vale malo conocido, que bueno por conocer»; pero si un murciélago ha entrado volando en tu vida es porque ha llegado el momento de que afrontes tus miedos y te prepares para el cambio, pues el murciélago te desafía a que te desprendas de lo viejo para poder construir lo nuevo.
 
Para la mayoría de las personas, cualquier cambio conlleva cierta dosis de angustia; pero cuando el murciélago entra en tu vida descubres de pronto que algún aspecto de tu vida está yendo de mal en peor. Aquello que te funcionó en otro tiempo, ahora no te funciona. Pero esto no tiene por qué ser negativo. Y solo será terrible en la medida en que te aferres emocionalmente a tu vieja forma de vida, o en la medida en que te centres en el pasado en lugar de enfocarte en las infinitas posibilidades del futuro.
 
En realidad, todo cambio y toda transformación son una bendición, y no se desencadenan desde fuera, sino desde dentro; lo que pasa es que el mundo es un espejo. A medida que cambiamos en el interior de nuestra consciencia, todo cuanto se refleja en el mundo empieza a cambiar también. De modo que, si quieres comprender el cambio y disfrutar de la bendición que supone, tendrás que comenzar por responsabilizarte de tu vida, lo cual significa abrirte al poder interior, que hará caso omiso a todos tus miedos.
 
Mira más allá de las circunstancias inmediatas y de sus limitaciones, pues no puede haber muerte sin renacimiento, y todo es un reflejo de la divinidad. Recuerda que el miedo y la muerte son esa opción con la que se pretende bloquear las energías divinas o enfrentarse a ellas, unas energías que son tuyas por derecho de nacimiento; en tanto que el renacimiento y la vida aparecen cuando uno opta por seguir el flujo interior. La elección es siempre nuestra.
 
Y recuerda que cada vez que confías en tu propia iniciativa interior ahuyentas tus miedos y los expulsas de los rincones más oscuros de tu mente. Lo que decidas hacer hoy tendrá sus consecuencias durante muchos años. ¿Cómo quieres que sean esas consecuencias, positivas o negativas?

 
Aunque pequeño en tamaño, el murciélago posee una medicina fuerte, que puede llegar a ser traumática, debido al hecho de que es un animal nocturno, y la noche siempre fue considerada morada de miedos. Siempre se han encendido hogueras y luces con la intención de hacer retroceder a la noche y a sus miedos, en lugar de afrontarlos y transmutarlos. ¿No estarás evitando enfrentarte a algo que, en definitiva, es inevitable? Así pues, el murciélago nos exhorta a que nos enfrentemos a nuestros miedos.
 
Pero, por otra parte, se trata de un animal que tiene los dientes muy agudos, casi como agujas, y que puede incluso transmitir la rabia. La rabia es una enfermedad infecciosa de la sangre que antiguamente llegó a vincularse con la locura. Esto podría ser una advertencia en el sentido en que, si dejamos que nuestros miedos se difundan e impregnen todo nuestro sistema, pueden terminar generando una especie de locura en nuestra vida.
 
Los murciélagos pueden reflejar, por tanto, la necesidad de enfrentarnos a nuestros miedos, puesto que las imaginaciones que los miedos incuban en nuestra mente terminan siendo mucho peores que el mal trance que pueda suponer enfrentarnos a ellos. Así pues, ¿qué es lo que más temes en estos momentos?
 
Desde un punto de vista naturalista, los murciélagos no son en absoluto siniestros, pues juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se alimentan de insectos, y son esenciales en la polinización de muchas especies de plantas. Sus productos de desecho, el guano, es un valiosísimo fertilizante. Todo esto nos indica que enfrentamos a nuestros miedos puede ser enormemente gratificante con el tiempo, por muy complicado que se nos antoje en un principio; pues, en última instancia, es una promesa de emancipación.
 
El murciélago es, por otro lado, el único mamífero capaz de volar, gracias a un excepcional alargamiento de los huesos de los dedos, que le permiten extender una dura y correosa piel con la que se sustenta en el aire. Sus vuelos parecen bruscos, nerviosos y entrecortados, pero vuela al fin y al cabo, hecho que apunta a la capacidad de elevarse por encima de las circunstancias que nos atan a lo terreno, por lo que no estará de más que estudies el simbolismo general del vuelo.
 
Pero, por encima de todo, el murciélago es un símbolo que nos atañe directamente como seres humanos, debido al hecho de que nosotros también somos mamíferos. Así, es un símbolo de esperanza cuando nos sentimos perdidos entre las energías caóticas del cambio, indicándonos la posibilidad de elevarnos hasta nuevas alturas en medio de las transiciones. Sí, nuestros vuelos también pueden parecer bruscos, nerviosos y entrecortados; pero, aun con todo, somos capaces de volar.
 
Y no solo seremos capaces de volar como consecuencia de los cambios acaecidos, sino que, además, el vuelo nos permitirá contemplar el mundo desde una perspectiva totalmente diferente.
 
Curiosamente, los murciélagos vuelan con la cabeza colgando hacia abajo, hecho que siempre he relacionado con la carta de El Colgado de la baraja del tarot, carta que nos anuncia que es posible atravesar las barreras para descubrir una sabiduría superior. Esta carta es un símbolo de la verdad que está a punto de abrirse a la luz en tu interior, y te habla de la fortaleza y la resistencia que tendrás que exhibir para soportar las terribles pruebas a las que tendrás que enfrentarte para elevar tu consciencia. Su mensaje contiene la esperanza de un nuevo horizonte, así como de los increíbles paisajes que están a punto de abrirse ante ti, por lo que te sugiero que medites en esta carta si tienes al murciélago como tótem.
 
El murciélago es en realidad un animal muy sociable, dado que vive en colonias, apuntando así la necesidad de una vida social más activa, o bien que busques más oportunidades de relación con gran número de personas.
 
El murciélago tiene una aguda percepción auditiva, aunque esto no quiere decir que sea ciego, como muchos creen. De hecho, el murciélago tiene los ojos grandes y bien desarrollados, con los que puede navegar a la perfección cuando hay luz. Pero sí es cierto que puede maniobrar con gran agilidad y precisión en la oscuridad, debido a una especie de sónar que tiene en la nariz y que le permite realizar sorprendentes acrobacias aéreas incluso en medio de la colonia, pues rara vez colisionan, si es que llegan a hacerlo.
 
Esta facultad de colocación estaría relacionada metafísicamente con el don de la clariaudiencia y con la capacidad para escuchar al mundo de los espíritus.
 
Las personas que tienen al murciélago como tótem descubrirán también que disponen de la facultad de discernir los mensajes velados para otras personas.


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