ANTÍLOPE, TÓTEMS DE ANIMALES MEDICINA

 
Sería este el único antílope originario de América del Norte si no fuera porque, en realidad, no es un verdadero antílope, puesto que no se despoja de su cornamenta, como es habitual en esta especie.
 
Al igual que todos los animales con cuernos y cornamentas, el antílope refleja una conexión con los chakras del entrecejo y la coronilla, así como con cualquier aspecto relacionado con la mente.
 
En el caso de este animal, sus astas reflejan cierta agilidad mental y rapidez de ingenio, cosa que le permite sobrevivir en los entornos más complicados. De hecho, el antílope es capaz de vivir en hábitats muy diferentes, como desiertos, praderas, matorrales e incluso marismas.

 
Tiene una piel gruesa, de hasta 2,5 centímetros de espesor, lo cual le proporciona una protección extra; pero, además, tiene unos gruesos pelos tubulares con grandes celdas de aire que le aíslan del frío durante el invierno, y que son en buena medida los responsables de su elevada capacidad de supervivencia.

Esto vendría a indicarnos que las personas que tienen al antílope como tótem quizás sientan la necesidad de aislarse, o bien de salir de su escondite.
 
El antílope te puede enseñar el mejor modo de aislarte, y te puede ayudar a desarrollar cierto sentido temporal en relación con ello. No es extraño que muchas personas emocionales o empáticas tengan al antílope como tótem.
 
Un rasgo distintivo de los antílopes es su gran velocidad, pues un ejemplar adulto puede alcanzar los 100 kilómetros por hora en carrera, en tanto que un cervato, con solo un día de vida, puede llegar a correr hasta los 40 kilómetros por hora. Este hecho apunta a un intelecto sumamente ágil en las personas que tienen al antílope como tótem, que pueden desarrollar además, merced a las enseñanzas del antílope, una elevada capacidad para comunicar sus ideas.
 
Y es que los antílopes no solo disponen de una gran capacidad de comunicación, sino que sienten también una insaciable curiosidad. De hecho, los niños que tienen al antílope como tótem son los típicos niños que vuelven locos a sus padres con incesantes preguntas, debido a que tienen una inteligencia y una imaginación sumamente activas.
 
Los antílopes se advierten entre sí del peligro levantando una mancha blanca que tienen en la grupa, y ello se debe a que estos animales confían su seguridad a su magnífica visión. Tienen los ojos grandes, y disponen de un ángulo de visión bastante amplio, al punto que se calcula que su capacidad visual es ocho veces superior a la humana; de ahí que, en cuanto aparece la mancha blanca de una grupa, pueden verla desde una gran distancia.

 
Esta elevada capacidad visual se puede convertir en las personas del antílope en una creciente capacidad psíquica para la predicción, habilidad que vendría a confirmarse por otra parte en los ramificados cuernos del antílope, que permiten a este tótem activar tus antenas psíquicas superiores y tu capacidad para la clarividencia. De hecho, la mayoría de las personas que tienen al antílope por tótem son potencialmente psíquicas, y vienen a este mundo con las luces encendidas, aunque no siempre sean conscientes de ello. Son personas capaces de sentir un peligro inminente y, en la medida en que hagan caso a su instinto, hasta puede parecer que están protegidas por algún tipo de hechizo, pues siempre terminan evitando las catástrofes que se ciernen a su alrededor.
 
Los antílopes disfrutan también de un agudo sentido del olfato, que utilizan también para advertirse del peligro segregando un intenso aroma de almizcle; de ahí que pueda enseñarte a identificar a aquellas personas o situaciones que «no huelen bien».
 
En el mundo de los fenómenos psíquicos se conoce una forma de mediumnidad conocida como clarialiencia o clariscentrismo, según la cual hay mediums y psíquicos que captan fragancias espirituales que les transmiten informaciones precisas. Esta es una capacidad que el antílope te puede ayudar a despertar, pues muchas de las personas con este tótem se pasan el día percibiendo extrañas fragancias procedentes no se sabe de dónde; y, normalmente, cuando este sentido comienza a despertar lo suele hacer con el aroma del almizcle, fragancia con la que puedes meditar para conectar con este tótem.
 
Los antílopes machos suelen ocuparse de varias hembras al mismo tiempo, y estas suelen dar a luz a gemelos, aunque los paren en sitios diferentes; de ahí que no resulte extraño en las personas del antílope que se sientan embargadas por la sensación de tener sus energías divididas. Es habitual en ellas encontrarse de pronto con dos vías de actividad bien diferenciadas, aunque pueda haber conexiones entre ellas, o bien se hayan abierto al mismo tiempo y desde una misma fuente.
 
En cualquier caso, mi sugerencia es que, cuando el antílope aparezca, estés atento a las oportunidades que estén a punto de presentarse en tu vida.
 
Para proteger a sus cervatos, la madre antílope se mantiene a cierta distancia de sus pequeños, salvo en los momentos en que los tiene que amamantar. Los cervatos tienen la peculiaridad de que, al nacer, no emiten prácticamente olor alguno, por lo que estarán a salvo de cualquier depredador en tanto en cuanto la madre no los abandone. Y esto implica un par de postulados. En primer lugar, que las oportunidades que están a punto de aparecer en tu vida no van a precisar de demasiadas atenciones; y, en segundo lugar, que las nuevas oportunidades se desarrollarán con rapidez sin tener que darles demasiadas atenciones.
 
El antílope se alimenta de arbustos y artemisias, y se puede pasar meses, o incluso toda la vida, sin beber agua, puesto que es capaz de obtener el agua que precisa de las plantas que come. Esto indica que el antílope te puede enseñar a sobrevivir en cualquier entorno, dado que puede indicarte cómo encontrar vida en zonas que serían inhabitables para cualquier otra persona. También te puede enseñar a extraer la esencia vital hasta de las más duras experiencias de la vida, así como a desarrollar nuevas actitudes y perspectivas mentales con respecto a ellas.
 
 
 

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