CASTOR, TÓTEMS DE ANIMALES MEDICINA


El castor es la especie de mayor tamaño de la familia de los roedores, hecho que quizás contribuyera a su desaparición en Europa y Asia, y a que, actualmente, solo se le encuentra en el hemisferio occidental.
 
Es un animal perfectamente adaptado a la vida acuática, que utiliza sus patas palmeadas para impulsarse y la cola como timón, lo cual lo convierte en un excelente nadador, pero también buceador, pues es capaz de estar sumergido hasta 15 minutos. Sus pulmones, que tienen un extraordinario tamaño, le permiten tomar más oxígeno y tolerar más dióxido de carbono que los seres humanos, por lo que puede darnos lecciones en lo referente a la respiración y el control respiratorio para fomentar la salud.

 
El agua se ha relacionado desde la antigüedad con las emociones y los sueños, y uno de los sueños más habituales en la persona media es el de tener un hogar y una familia, sueño que bien podría encarnar el castor, pues es un animal que se empareja de por vida y que lleva una estrecha vida familiar. De ahí que, si el castor ha aparecido en tu vida, quizás esté reflejando la oportunidad para comenzar a hacer realidad tus sueños.
 
Los castores son unos excelentes constructores, pues realizan magníficos trabajos de ingeniería talando árboles y construyendo presas. Dotan a sus madrigueras de complejos canales, y realizan labores de mantenimiento constante en sus presas. Esta sorprendente habilidad constructora podría vincular a aquellos que tengan al castor como tótem con los antiguos masones, por lo que un estudio de la tradición masónica podría abrirles muchas puertas.
 
El castor no suele vivir más allá de los 12 años de vida en estado salvaje, y sus características más llamativas las constituyen sus grandes incisivos y su cola. Uno de los motivos por los que el castor se pasa la vida royéndolo todo es porque sus dientes siguen creciendo hasta el último de sus días y, si no los desgastaran constantemente, un crecimiento excesivo les impediría alimentarse. De hecho, los dientes son tan importantes para un castor que, en caso de perder una sola pieza de su dentadura, estaría condenado en la mayoría de los casos a morir; de ahí la conveniencia de una buena higiene y un buen cuidado dental en las personas que tienen al castor como tótem.
 
La dieta principal de los castores se basa en las cortezas de los árboles, siendo las cortezas de chopo y de álamo sus preferidas; de ahí que un estudio de las cualidades de estos árboles te pueda proporcionar algunas ideas.
 
Llama la atención el hecho de que los castores trabajen en equipo, por turnos, cuando se trata de derribar un árbol; mientras uno descansa y vigila, el otro se dedica a roer el tronco. Posteriormente, almacenan los árboles en las presas con el fin de disponer de comida durante el invierno. Aunque en algunos lugares se considera al castor una plaga, su presencia en un entorno aporta abundantes beneficios, pues el aclarado de árboles permite que crezcan los arbustos, fomentando así el sustento de ciervos y alces; y, por otra parte, las presas que construyen terminan beneficiando a muchos granjeros, debido a los sedimentos que se acumulan en los embalses; pues, cuando los castores se van y el agua se drena, quedan grandes zonas cultivables de un suelo muy rico.

 
Si el castor ha entrado en tu vida, formúlate algunas preguntas importantes: ¿Has dejado en el olvido tus sueños esenciales? ¿Precisan tus sueños de alguna labor de mantenimiento? ¿Te estás perdiendo en tus sueños? Es decir, ¿no haces otra cosa que soñar, pero sin hacer nada por convertir tus sueños en realidad? ¿Le ocurre esto a alguna de las personas que te rodea? ¿Necesita tu hogar alguna reparación?
 
El castor nos viene a decir que, para hacer los sueños realidad, nos tenemos que poner manos a la obra. De hecho, cuando se nos aparece, nos está indicando claramente que ha llegado el momento de emprender la acción, pues el castor puede enseñarte a construir maravillosos sueños.
 
 
 
 

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