SAN DIONISIO, ORACIÓN PARA PEDIRLE BIENES Y NECESIDADES


San Dionisio, obispo y mártir, es el primero de los Catorce Santos Auxiliadores y quizás el más famoso debido a que fue convertido por San Pablo cuando el Apóstol dio su famoso sermón en el Areópago. San Pablo le ordenó sacerdote y primer obispo de Atenas.
 
ORACIÓN
 
Grande es el amor de Jesús para sus hijos,
grande es su misericordia,
pero más grande aún es su tristeza
cuando nos ve desfallecer y caer.



Dionisio, padre santo,
tú que sabes lo que es el sufrimiento,
tu que pasaste por grandes adversidades,
danos lo que tanto necesitamos;
muéstranos un sendero
para que nos aleje de la turbación,
para que Jesús, nuestro Señor,
vea sonreír nuestro corazón
inundado y bañado de su Luz.

Y para ello, Dionisio, padre santo,
poderoso auxiliador en los infortunios y desdichas,
intercede ante Jesús para que me ayude
en este gran problema que ahora me afecta,
pide para mi el auxilio que tanta falta me hace
y haz que pueda obtener este favor especial
que solicito con angustia de corazón:

(pedir con mucha confianza

lo que se quiere conseguir)

San Dionisio obispo y mártir,
te pido humildemente
poder alcanzar de tu inmensa bondad
la gracia que especialmente pido,
así como todos los bienes que me convienen
para vivir y morir santamente,
por Cristo nuestro Señor.

Amén.

 Santo Auxiliador, san Dionisio,
ruega por mí.

Santo Auxiliador, san Dionisio,
dame tu protección.

Santo Auxiliador, san Dionisio,
auxíliame.

Amén.

Rezar el Credo, tres Padrenuestros,
tres Avemarías y tres Glorias.

Repetir durante tres días seguidos.

Para familiarizarse mejor con el pueblo santo en la tierra del Salvador, visitó Jerusalén, donde se reunió con varios apóstoles, San Lucas y la Virgen.


La Madre de Dios era tan radiante y hermosa que San Dionisio declaró que la habría adorado como si Dios no hubiera tenido fe en la divinidad de su Hijo.

De regreso en Atenas, el obispo Dionisio estaba ganando tantos conversos con su predicación que algunos sacerdotes idólatras conspiraron para quitarle la vida. Huyó a Roma, donde el Papa Clemente le encargó que no regresara a Atenas, sino que fuera a predicar en la Galia (Francia).

Él y sus compañeros trabajaron en toda Francia y finalmente se establecieron en Lutetia, que más tarde se llamaría París. Aquí, en el año 95, el obispo Dionisio fue martirizado al ser decapitado en la colina, que más tarde se llamó Montmartre en su honor.

Una iglesia fue construida en el lugar exacto donde su cabeza cayó al suelo. San Dionisio es invocado contra el asalto demoníaco y los dolores de Cabeza.


 


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