SAN PASCUAL BAILÓN, ORACIÓN PARA CONSEGUIR UNA SOLUCIÓN A TUS NECESIDADES URGENTES


Era San Pascual un humilde pastorcillo, cuando quiso adoptarle por hijo un rico caballero y hacerle heredero de todos sus bienes, pero el Santo no aceptó diciendo que quería seguir a Jesucristo en pobreza y desnudez.
 
El santo disfrutaba pastoreando un rebaño de las ovejas, porque con este ejercicio se conservaba en la humildad.

Cuando ya fue religioso abrazaba con sumo placer los más viles oficios del convento; procuraba ser despreciado de todos, y se reputaba por el más vil pecador del mundo, cuando en realidad era un ser inocentísimo: y si oía alguna palabra de alabanza se avergonzaba y se confundía.
 
ORACIÓN
 
San Pascual, humilde santo,
cuyo nombre brilla en virtud y en señales,
tanto como en gracias celestiales,
tu que enriqueces siempre al hombre
oye desde el cielo esta plegaria
y al que en peligro te implora:
al que gime y al que tiembla y llora
dale favor, dale paz, dale consuelo.


Tu que golpeabas el arca y sonaba,
y en que en son misterioso augurabas
ya desgracias, ya venturas,
y al mundo de asombro llenabas
al que gime y al que tiembla y llora
dale favor, dale paz, dale consuelo.

Ya que a ti con tan gran poder
la Trinidad te bendijo;
Gloria al Padre, gloria al Hijo
Gloria al Espíritu Santo, y 
al que gime y al que tiembla y llora
dale favor, dale paz, dale consuelo.
¡Oh gloriosísimo Padre mío San Pascual!,
que por la profunda humildad
que en vuestra vida tuvisteis,
sois sublimado del Señor a tanta gloria;
obtenedme, os ruego,
el que yo también sea humilde,
a fin de que por medio de esta virtud,
llegue a la consecución de la perfección cristiana,
haciéndome de esta suerte merecedor
de los premios prometidos a los humildes
en la eterna gloria.
 
Os suplico que por vuestra piedad
me alcancéis del Señor la gracia
de concederme la petición que con tanta fe
hoy dejo a vuestra consideración
con la gran confianza de que ha de ser
del agrado vuestro y de Nuestro Señor
y me será concedida a la mayor brevedad
por ser de extrema necesidad para mi.
 
Dadme consuelo, San Pascual Bailón,
porque a vos expongo mi pena
solicitando vuestra ayuda
y siendo gran devoto vuestro.
 
Amén

ORACIÓN DE SAN PASCUAL

Considera que la oración es una elevación de la mente a Dios; la cual consiste en alabarlo, adorarlo y agradecer sus beneficios, en hacerle oferta de nosotros mismos, de nuestros afectos, acciones y trabajos, y con pedirle sus gracias.
 
San Pascual de continuo estaba ocupado en la oración por el júbilo que tenía de tratar con Dios, y estaba tan sumergido en la contemplación de las cosas celestiales, que no solo gastaba gran parte del día, más aún de la noche, y muchas veces las noches enteras empleaba en ferviente contemplación.
 
De este familiar trato con Dios seguían aquellos continuos raptos, no solamente mientras oraba, sí aun cuando estaba ocupado en los ejercicios exteriores y corporales, pues fue visto muchas veces arrebatado en el aire, teniendo en sus manos los instrumentos del oficio y trabajo en que la obediencia le tenía colocado.
 
La oración fue para San Pascual la mina prodigiosa de la que sacó su gran santidad, y aquella ciencia con la cual (bien que ignorante) compuso varios libros llenos de maravillosa doctrina.

Si deseas desarraigar de tu alma los vicios y plantar las virtudes, conseguir fortaleza para vencer las tentaciones, y mantener tu corazón lleno de devoción y santos pensamientos, dedícate al ejercicio de la oración. Por ella se purifica el alma de los pecados, se regocija el espíritu de Dios, se expele la tibieza y se enciende la llama del amor divino. Abraza pues este santo ejercicio si quieres recibir de Dios aquella abundancia de gracias que concede a quien gusta tratar con él. Mas para impetrar de la Majestad divina un tal espíritu, recurre al Santo y dile:
 
ORACIÓN
 
¡Oh gloriosísimo Padre mío San Pascual!
Cuán distante me veo de aquel camino
que vos pisasteis en vida,
y de los divinos documentos que me han enseñado
a velar y orar para poder triunfar del dragón infernal.
 
Mírame, Santo mío,
vacío de obras buenas y de devoción,
lleno de iniquidad y maldades;
alcanzadme, os ruego,
el don de la santa oración,
con la cual sea ilustrado mi entendimiento,
y sepa implorar por medio vuestro
aquellas divinas gracias
que sean mas útiles para mi eterna salud,
y consiga lo que en este día humildemente os pido.
 
Amén.
 

 
 


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