CARNERO, TÓTEMS DE ANIMALES MEDICINA


Los cuernos de un carnero son su rasgo físico característico y, tienen un gran significado simbólico. Estos cuernos, que descansan sobre la cabeza, representan nuestras facultades mentales. Nos dicen que necesitamos estimular nuestro cerebro y poner energía en nuestra propia evolución mental.

El carnero ha tenido un profundo significado simbólico en muchas culturas, en las que se ha convertido básicamente en un símbolo del sacrificio, debido al hecho de ser uno de los animales más utilizados en los sacrificios rituales. De hecho, podemos encontrar un buen ejemplo de ello en la Biblia, donde Moisés establece el ritual del sacrificio de un cordero en el inicio de la Pascua.


También ha sido símbolo de grandes y arriesgadas búsquedas, como podemos ver en la mitología griega, en el relato de Jasón y la Búsqueda del Vellocino de Oro. Pero no podemos olvidar que ha sido asimismo un símbolo de fuerza y poder, como lo demuestra el hecho de que, durante siglos, se tallaran cabezas de carnero en los extremos de los arietes con los que se intentaban derribar las puertas de las fortificaciones enemigas.
 
Así pues, si el carnero se te ha aparecido, prepárate para un nuevo comienzo en alguna área de tu vida, pues el carnero es el símbolo del signo astrológico de Aries, el primer mes del año astrológico e inicio de la primavera, un tiempo de nuevos comienzos y de toma de posesión de nuevas áreas.
 
En la astrología china se suele utilizar indistintamente la cabra y la oveja (carnero) para representar uno de los doce meses del año, siendo un signo relacionado con la sensibilidad y la perseverancia.
 
Dicen que los nacidos bajo este signo suelen ser personas de un carácter estoico, poco dadas a dar su opinión y expresarse directamente, y carentes de sentido práctico.
 
En la vida real, los carneros encarnan muchas de las características asociadas a ellos en la mitología y las tradiciones populares. De hecho, su vinculación con el poder y la fuerza se nos hace patente en muchos documentales de naturaleza, donde podemos verles dándose topetazos con las cabezas en verdaderos duelos.
 
Los carneros y las ovejas de la familia del muflón canadiense viven por encima de los límites forestales de las montañas, donde comen hierbas tiernas y flores, acumulando durante la primavera y el verano una gruesa capa de grasa y una espesa piel que les permiten sobrevivir durante el invierno.
 
Los cuernos son el rasgo más característico del carnero, rasgo que anuncia el estímulo de la actividad mental, la curiosidad y la imaginación entre las personas que tienen a este tótem, facultades que seguirán ganando en intensidad con el paso de los años, del mismo modo que los cuernos del carnero se van haciendo más grandes con el transcurso del tiempo.


El carnero utiliza sus cuernos no solo para defenderse, sino también como símbolo de su estatus, puesto que sus astas siguen creciendo a lo largo de toda la vida hasta formar, con el tiempo, una voluta completa o espiral. Esta forma tiene un importante significado por tratarse de un símbolo de gran creatividad que, en este caso, estaría vinculada con la cabeza. De ahí que los cuernos del carnero sean símbolo de un poderoso estímulo de las facultades mentales, la imaginación y la inspiración en las personas que tienen a este animal como tótem.
 
Los carneros jóvenes parecen creerse los reyes de la montaña, pues ponen a prueba a menudo su fuerza, sobre todo en el otoño, cuando se dirimen las jerarquías entre los machos. Es entonces cuando comienzan los desafíos por el derecho a montar a las hembras, levantándose sobre los cuartos traseros para lanzarse con un giro hacia un choque frontal de cabezas, en una lucha sin cuartel que continúa hasta que uno de los contendientes admite la derrota. De aquí que el otoño marque una época propicia en las personas que tienen a este tótem para conseguir la afirmación de su propia fuerza y la implicación en nuevos desafíos.
 
El carnero puede vivir en torno a 14 años, edad que puede estimarse por el número de anillos de sus cuernos, si bien la esperanza de vida de un carnero decrece con el tamaño de sus astas, pues cuanto más grandes son, más frecuentes son los desafíos de otros machos y los duelos.
 
Por otra parte, para sus movimientos por escarpadas laderas, el muflón canadiense dispone de unas articulaciones capaces de absorber los impactos, amortiguando así los grandes saltos que da en los descensos. Pero, además, y al igual que las cabras de las Rocosas, tiene la facultad de pellizcar con las pezuñas el terreno sobre el que pisa, y tiene los cascos cubiertos con un material elástico que absorbe los impactos y le facilita el agarre, para lo cual le basta con el apoyo de un saliente de 5 centímetros. Este último detalle reviste gran importancia para las personas que tienen a este tótem, pues les viene a recordar que, por pequeños que sean los puntos de apoyo para un nuevo comienzo, pueden disponer del agarre suficiente como para iniciar el descenso; hecho que debería llevarles a confiar plenamente en su capacidad para aterrizar sobre sus propios pies en cualquier circunstancia.
 
Si el carnero ha entrado en tu vida, examina y evalúa la situación, pero no te tomes demasiado tiempo en ello; pues el carnero anuncia normalmente el momento propicio para iniciar nuevos senderos y proyectos, en lugar de limitarse a soñar o pensar en ellos.
 
¿Estás aprovechando las oportunidades que se te presentan? ¿Mantienes el equilibrio mientras das más saltos e inicias tu escalada? ¿Estás poniendo en marcha tus propósitos del modo adecuado? ¿Estás poniendo en acción tus ideas, o simplemente te limitas a hablar de ellas?
 
Cuando el carnero aparezca, te enseñará a suscitar los poderes de la mente y la imaginación, y te enseñará a hacer uso de ellos para que alcances nuevas alturas e inicies nuevas aventuras. 

 
 

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