LÍBELULAS Y CABALLITOS DEL DIABLO, TÓTEMS DE ANIMALES MEDICINA


Las libélulas y los caballitos del diablo están entre los insectos más antiguos del planeta, estimándose que pululan por nuestros cielos desde hace más de 180 millones de años. 

Sus colores son brillantes y resplandecientes como gemas, si bien no adquieren plena intensidad hasta que estos insectos alcanzan la madurez, hecho que viene a indicarnos que solo madurando podemos exhibir nuestros verdaderos colores en la vida, una lección que nos proporciona la medicina del caballito del diablo. 

 
Son muchas las personas que no saben diferenciar una libélula de un caballito del diablo. La libélula tiene el cuerpo más robusto, y tiene unos ojos enormes; en tanto que el caballito del diablo es más esbelto y delicado. Por otra parte, cuando se posa, la libélula extiende las alas en horizontal, recordándonos la imagen de un planeador, en tanto que el caballito del diablo las pliega en vertical, sobre el dorso. Finalmente, las libélulas son capaces de alimentarse mientras están en vuelo, cosa que no pueden hacer los caballitos del diablo, que deben posarse para comer. 

Pero ambas especies se caracterizan por su rápido vuelo y sus asombrosas maniobras aéreas, pues pueden girar, darse la vuelta, cambiar de dirección en un instante, cernerse estáticas en el aire, subir, bajar, e incluso volar hacia atrás; lo cual las convierte en unas excelentes cazadoras de otros insectos voladores.

 
Pueden volar a velocidades superiores a los 48 kilómetros por hora, sin perder por ello la capacidad para localizar a otros insectos en vuelo, dado que pueden detectar hasta el más mínimo movimiento a más de 12 metros de distancia y una vez alcanzan a su presa, utilizan sus afiladas y espinosas patas y sus potentes mandíbulas para capturarla.

Las libélulas y los caballitos del diablo habitan en dos mundos, el agua y el aire, hecho que convendría analizar detenidamente.
 
En la primera fase de su ciclo vital, en la etapa de ninfas, son insectos acuáticos; para pasar después, a través de la metamorfosis, a dominar los cielos y el elemento aire. Este ciclo se refleja en las personas que tienen a la libélula como tótem en el hecho de que viven una primera fase de su vida muy emocional y apasionada, para transitar poco a poco, a medida que maduran, hasta una fase vital de mayor claridad mental y control racional. No obstante, en algunos casos puede indicar que la persona ha bloqueado su mundo afectivo debido a algún impacto emocional traumático en los primeros años de vida.
 
En cualquier caso, ten en cuenta que tanto la libélula como el caballito del diablo se encuentran en todo momento en las cercanías del agua, por lo que habrá siempre una combinación de aspectos emocionales y mentales en las personas que los tienen como tótem.
 
Si la libélula ha aparecido volando en tu vida es muy posible que estés necesitando una bocanada de aire fresco en algún asunto emocional; quizás necesites ver todo lo que te afecte desde otra perspectiva, o quizás necesites hacer algún tipo de cambio; aunque también podría indicar que no estás teniendo en cuenta tus emociones.
 
¿Eres demasiado racional? ¿Carece tu vida del colorido que aporta el mundo afectivo?
 
Las libélulas son insectos territoriales y, como tales, ponen sus huevos dentro de su territorio, muy cerca del agua. En la primera fase de la metamorfosis, la eclosión de los huevos deja paso a la etapa de ninfas, en la que permanecen durante casi dos años hasta transformarse en libélulas o caballitos del diablo adultos. Este proceso puede reflejarse de diversas maneras en las personas que tienen a estos insectos como tótems.
 
Por una parte puede indicar que un período de cambio de aproximadamente dos años está a punto de cerrarse. Por otra, puede anunciar que estás a punto de iniciar un periodo de transformación de dos años de duración. Pero también puede apuntar a la necesidad de implementar unos cambios que lleven en el plazo de dos años a la multicolor transformación que deseas. En cualquier caso, solo a través del examen de tu vida y tus procesos podrás comprender el papel específico que estos insectos pueden representar en tu vida.
 
Del mismo modo que la luz se curva y se adapta de las más variadas maneras, las fuerzas arquetípicas de la libélula dotan a este insecto de una tremenda capacidad de adaptación, facultad que le ha permitido sobrevivir durante tantos milenios.
 
Las libélulas tienen dos pares de alas, pero pueden volar solo con un par de ellas en caso de necesidad. Por otra parte, se limpian sus enormes ojos con una especie de peines que tienen en las patas, utilizando para ello las gotas de agua que recogen con la boca.

Sus principales depredadores son las ranas y las aves, y seria especialmente aconsejable que las personas que tienen a la libélula como tótem estudiaran a fondo el tótem rana.

Las libélulas y los caballitos del diablo viven en los dominios de la luz, pues, debido a que son de sangre fría, únicamente estén activos durante el día. El verano es su temporada anual de esplendor, dado que necesitan del calor y de la luz del sol, hecho que convendrá que tengan en cuenta las personas que tienen a estos insectos como tótem, pues su salud se beneficiará enormemente con los baños de sol y con la cercanía del agua.

Aunque algunos de estos insectos tienen pigmentos de color en la piel, la mayoría de sus colores se generan del mismo modo que se forman los colores del arco iris, pues la estructura de su corteza dispersa y refracta la luz, dándoles tonos iridiscentes verdes y azules. No obstante, a medida que envejecen, pasan por diversos cambios de color.

En cualquier caso, su capacidad para reflejar y refractar la luz y el color les vincula con diversas formas de magia, como la magia del color, el ilusionismo (hacer que los demás vean solo lo que tu quieres).

 
En resumen, la magia de la libélula es la magia del poder de la luz y de todo lo relacionado con ella.

Libélulas y caballitos del diablo aparecen representados frecuentemente en el arte pictórico japonés, donde simbolizan la luz y la alegría.

 
Por otra parte, para algunos pueblos nativos americanos representan las almas de los muertos, en tanto que en algunos relatos se dice que en otro tiempo fueron verdaderos dragones.
 
Normalmente, cuando se habla de dragones nos imaginamos a unos animales gigantescos que arrojan fuego por la boca, pero estas fantásticas criaturas del Reino de las Hadas pueden adoptar múltiples formas y tamaños. De hecho, las libélulas, siendo como son parientes míticos de los antiguos dragones, constituyen un magnifico enlace para trabajar con los espíritus de la naturaleza.

La libélula y el caballito del diablo son un reflejo del sol y de la luz, y trabajan con la luz; y, al igual que la luz se transforma con el transcurso del día, estos insectos sufren también sus propias transformaciones. De ahí que, si la libélula 0 el caballito del diablo han aparecido en tu vida, estate atento a posibles cambios y transformaciones.

 
¿Te resistes al cambio cuando deberías dejarte llevar?
 
Las libélulas nos dicen que somos luz y que podemos reflejar intensamente la luz, si así lo decidimos. «Hágase la luz», es la frase divina que resume la acción de la imaginación creativa en tu vida, y eso es algo que las libélulas y los caballitos del diablo te pueden enseñar.

La vida nunca es lo que parece ser, pero siempre esté llena de luz y color. La libélula te puede ayudar a ver mas allá de tus ilusiones, para que tu luz pueda resplandecer en el exterior; pues la libélula trae el resplandor de la transformación y la maravilla de una visión multicolor.

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